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Mié, Mar
Entre la población de Patzún existen algunas creencias recientes y otras que vienen desde hace muchos años atrás como son:
 
El cadejo: Tiene apariencia de un perro negro y los ojos son como una llamarada de fuego, se le aparece únicamente a los señores que están ebrios que andan a altas horas de la noche y los cuida para que no les suceda nada.
 
El duende: Es un hombre pequeñito, que aparece por las noches donde hay caballos y se entretiene haciéndoles trencitas a estos en las crines. También aparece cuando alguien está agonizando.
 
Las mariposas negras: Se cree que las mariposas negras, que se aparecen en las paredes de las casas por las noches, son de mal agüero, cuando se ve una hay que matarla o alejarla, porque puede ser que alguien de la casa muera en los próximos días.
 
El búho o la lechuza: Como en el caso de las mariposas negras, cuando estos cantan en las noches cerca de la casa es señal de mal agüero, pues indica que alguien cercano va a fallecer.
 
El sombrerón: Es la presencia del espíritu del mal, del duende, del demonio.
 
La llorona: Esta es una mujer que aparece en las noches, va vestida de manera desarreglada y va bailando o cantando. Se suele aparecer por el tanque del Arco. Si alguien la mira, se puede enfermar o morir. Se aparece a los bolos para inducirlos a seguir tomando y así morir. Cuando llora por las noches es señal que algún niño va a morir.
 
El gorila: Este es la representación animal de alguna persona. Se dice que cuando algunas personas desean el mal y hacen magia blanca, se convierten en el gorila. Este se aparece en los barrancos y también en el pueblo, en las noches asustando a los vecinos. Se le oye gritar por los barrancos próximos al pueblo.
 
La ciguanaba: Este es un espíritu que se oculta, que nunca muestra su cara, que se convierte en la persona que uno quiere, utiliza su cuerpo para mostrarse a uno y así convencerlo de algo que este no quiere y llevarlo a un barranco, a las afueras del pueblo, y así encontrar la muerte.
 
El oro de los Chocollos: Se dice que cuando la carretera que comunicaba Guatemala con el occidente pasaba por Patzún, antes del terremoto de 1,976, saliendo de Patzún hacia Godinez a 7 kilómetros en un lugar llamado los Chocollos, asaltaban a los viajantes quitándoles las pertenencias. Los ladrones guardaban todo esto en las cuevas que se encuentran junto a la carretera. Se decía que llegó a haber gran cantidad de oro escondido allí y que una culebra grande cuidaba todo este botín de los ladrones, de manera que nadie podía llevárselo. Dicen que alguna vez alguien llevó gasolina para alumbrar dentro y ver el oro enterrado y se quemó él mismo sin poder ver nada.